DESCONFIAMOS

Desconfiamos

Hay veces en las que lo único que puedo y debo hacer es no hacer y aunque una parte de mí o de ti crea que así está dejando pasar una oportunidad o desaprovechando un tiempo precioso para lograr, crecer y transformar, incluso aunque la ansiedad por manifestar me invada o te invada, aunque una parte de mí o de ti sienta el impulso de emprender la marcha, de hacer y de hacer, te diré, me diré que a veces, lo mejor es soltar el hacer para permanecer y ser.

El Universo se manifiesta en un baile inseparable de experiencias necesarias, de avanzar en el hacer y parar en el ser, para sentir y permitir. Tú y yo, queramos o no, tenemos procesos por los que debemos pasar y para poder vivirlos y experimentarlos en equilibrio, necesitamos observarlos, respirarlos, meditar sobre ellos, sentirlos y permitir que solos, sin acompañarlos de más esfuerzo ni trabajo por nuestra parte, se nos muestren y sean.

Estamos tan acostumbrados a hacer!, tan engañados con la idea de que solamente desde ahí lograremos alcanzar lo que deseamos, que nos hemos olvidado de conectar e incorporar nuestra capacidad para permitir que las cosas sean cuando y como tienen que ser. ¿Y por qué nos hemos olvidado? ¿por qué no dejamos que la semilla germine a su debido tiempo?

Desconfiamos y por eso solo hacemos. Tenemos miedo a entregarnos a la sabiduría de nuestros propios procesos. Desconfiamos y por eso no creemos que las cosas puedan colocarse por sí mismas. Desconfiamos de nosotros, de la persona que tenemos al lado y del Universo del que somos parte. Desconfiamos y por eso necesitamos controlar. Desconfiamos y por eso no permitimos que los demás vivan sus tiempos y también sus procesos. Desconfiamos, realmente desconfiamos.

¿Confías en que el sol saldrá mañana y que lo hará sin que tú te esfuerces en ello?
Almudena Migueláñez